Policiales Salvaje robo en Sáenz Peña: lo golpearon brutalmente y abandonaron su moto en un monte
21/10/2025
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La víctima, un hombre de 41 años, fue atacado por un desconocido que le sustrajo la motocicleta. La Policía logró hallarla horas después en una zona boscosa.
Un hombre identificado como Gabriel Antonio Garcías Uribe (41), domiciliado en el barrio Paseo de las Américas, fue hospitalizado esta madrugada tras sufrir un violento asalto.
De acuerdo con lo informado por la Comisaría Cuarta, el hecho se conoció cerca de las 6:00 de este martes, cuando personal de la División Seguridad Hospitalaria reportó el ingreso de una ambulancia con el hombre herido.
Contó que fue interceptado por un sujeto desconocido que lo golpeó y le robó su motocicleta. Debido al estado de nerviosismo en que se encontraba, no pudo precisar el sitio exacto del ataque.
Con la documentación y datos aportados por el damnificado, los efectivos a cargo del oficial Bustamante iniciaron una búsqueda y hallaron la motocicleta Gilera Smash color gris y negro abandonada en una zona boscosa.
El fiscal en turno dispuso que el rodado quedara bajo resguardo policial y posteriormente sea restituido a su dueño, una vez acreditada su propiedad.
El hombre permanece internado en el hospital local, donde espera los resultados de una tomografía y otros estudios.
Lamentablemente desde la Policía no pudieron dar a conocer el lugar donde ocurrió esto, si donde fue hallada la moto, en barrio Solidario, el damnificado no dio más información debido a su estado de salud.
La muerte solitaria y silenciosa de Carlos Ernesto Zagni empieza a tomar forma, pero las dudas siguen siendo más fuertes que las certezas. El cuerpo fue hallado a la vera de la Ruta Nacional N° 16, a la altura del kilómetro 28,5, antes del Camping Policial, en un estado de avanzada descomposición, lo que indica que llevaba varios días sin vida antes de ser encontrado.
Ya no le queda a la querida localidad ni el más mínimo parecido a su apodo de "ciudad de la amistad", debido a la inseguridad reinante. Una señal de alarma que nadie parece querer escuchar.y un sistema que, una vez más, libera al menor y deja a la comunidad con el miedo intacto.