“A partir del 2024, cuando asume Milei, hay un cambio importante en el sistema de precios. Las comunicaciones, el transporte, el gas, el agua y las tarifas tienen un valor muy alto. Y eso no está registrado en la canasta alimentaria ni en la canasta total”, sostuvieron. Y explicaron: “Esto hace que buena parte de esa recuperación de los ingresos se haya trasladado a gastos fijos, no a gastos corrientes, lo que implica menos consumo en alimentos, turismo o recreación. Es decir, la baja en la pobreza no refleja una mejora en el consumo”.
Al mismo tiempo, subrayaron que “la caída de la tasa de indigencia, según la EPH, está fuertemente asociada a un aumento de las Asignación Universal Por Hijo y la Tarjeta Alimentar”.
A lo que añadieron que, “al mismo tiempo, sigue habiendo un mercado de trabajo informal que permite generar ingresos de subsistencia en la población”.
Concluyeron: “Por eso hay cierta ficción detrás de la mejora en el índice. El INDEC tiene una deuda metodológica en ese sentido”.
Desigualdad
Los investigadores, al analizar las principales problemáticas sociales de la pospandemia, se refirieron a la brecha entre pobres y ricos, que se sigue agrandando. La inflación es la principal responsable de que haya una transferencia de ingresos de sectores de menores recursos a otros de mayores recursos. Para un ingreso alto, la compra del supermercado representa un porcentaje menor.
Para un ingreso bajo, es al revés. Si bien esa desigualdad disminuyó en 2024 respecto a 2023, la macroeconomía impactó en la redistribución de la riqueza. “En Argentina, con o sin kirchnerismo, hay un aumento en la concentración de ingresos en ese 3% ó 4% más rico en términos reales. Se sigue agrandando la brecha”, dijo Santamaría.
Otro dato es que las encuestas de hogares, ni la del INDEC o la de la UCA, captan lo que pasa en el 3% ó 4% más rico de la sociedad.
Finalmente ponen de manifiesto otro detalle estadístico no menor: que, en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, para los segundos semestres hay dos picos de pobreza muy marcados. Uno en 2020, por la pandemia, y en el 2023 producto de la estanflación: estancamiento con inflación.
Y, si bien disminuyó la pobreza con respecto a 2023, tenemos niveles por encima de los valores prepandémicos, que ya eran altos.
Por otro lado, la indigencia muestra una baja marcada en el segundo semestre del 2024: pasó de 11,9% a 3,3%. Para los gobiernos es más fácil dar ayudas sociales que incentivar créditos o incentivar la creación de empresas, adujeron.
Tribuno
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