Frente a este escenario de negligencias, el padre de Gastón, Rubén De los Santos, inició una lucha incansable para evitar la impunidad. El 26 de febrero de 2004, se encadenó y realizó una huelga de hambre frente a Casa de Gobierno, logrando instalar el caso en la agenda provincial y nacional.
Finalmente, el asesino fue detenido en Buenos Aires y condenado a prisión perpetua en 2005, pena que cumple en la U7.
Tras ese duro camino, Rubén decidió transformar el dolor en un mensaje de acompañamiento y solidaridad. En 2007 creó la Fundación Gastón (Víctimas de la Violencia), una organización dedicada a asistir a familias afectadas por hechos violentos y a promover una sociedad más justa y comprometida.
A 23 años, el nombre de Gastón sigue siendo símbolo de memoria, justicia y lucha contra la impunidad.
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