Policiales Adolescentes armados con una tumbera circulando en moto en Quitilipi
05/01/2026
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Ya no le queda a la querida localidad ni el más mínimo parecido a su apodo de "ciudad de la amistad", debido a la inseguridad reinante. Una señal de alarma que nadie parece querer escuchar.y un sistema que, una vez más, libera al menor y deja a la comunidad con el miedo intacto.
El domingo, en Quitilipi, interceptaron el paso de tres adolescentes armados con una tumbera cargada circulando en plena vía pública, a plena luz del día.
Eran las 16:32, en calle Jujuy s/n, cuando la Policía frenó a tres chicos en una sola moto. Dos tenían 18 años recién cumplidos y el tercero apenas 16. No venían de la escuela ni de un club: llevaban un arma de fabricación casera lista para disparar, con cartuchos calibre 16, uno dentro del arma y otro en el bolsillo.
La escena es tan brutal como elocuente: pibes armados, en moto, sin control, en el corazón del barrio. Y no se trata de una película ni de un caso excepcional. Es la postal repetida de una ciudad donde la inseguridad ya no distingue horarios ni edades.
Los dos mayores quedaron aprehendidos por tenencia ilegal de arma de fuego. El menor, en cambio, fue entregado a sus padres y quedó en libertad, como si portar un arma casera en la calle fuera apenas una travesura. Mañana puede volver a salir. Pasado, también. Nadie lo impide.
La causa quedó en manos de la Fiscalía N° 1, a cargo de la doctora Natacha Afanasenko, pero el interrogante no es judicial: es social, político y urgente.
¿Quién se hace cargo cuando los adolescentes andan armados? ¿Qué prevención existe si el menor vuelve a su casa sin consecuencias reales?
¿Cuántas veces más hay que secuestrar tumberas antes de que haya un muerto?
En Quitilipi, la inseguridad ya no es un rumor: es un hecho cotidiano. Y mientras los chicos empuñan armas y el sistema responde con puertas giratorias, la calle queda librada a su suerte.
La muerte solitaria y silenciosa de Carlos Ernesto Zagni empieza a tomar forma, pero las dudas siguen siendo más fuertes que las certezas. El cuerpo fue hallado a la vera de la Ruta Nacional N° 16, a la altura del kilómetro 28,5, antes del Camping Policial, en un estado de avanzada descomposición, lo que indica que llevaba varios días sin vida antes de ser encontrado.