Hoy, domingo de Pascua, aprovecho para saludarlos a todos y desearles que este momento de intensa espiritualidad lo aprovechemos para renovar nuestro propósito en la vida o nuestro proyecto de vida e iluminar nuestra conciencia.
Nuestra sociedad está profundizando en varias crisis, económica, productiva, laboral, de inseguridad. Sin embargo, la madre de todas ellas, se aborda con poca frecuencia y es la crisis moral la que distorsiona la escala de valores.
Existe un sector de la sociedad con más recursos económicos que sitúa los valores materiales, por sobre los valores humanos, morales y espirituales. Recordemos que por importantes que sean los valores materiales son medios para vivir bien pero no son fin en sí mismos.
Esta crisis pos moderna deja de lado los valores humanos por los valores materiales cuya inspiración filosófica se basa en una comprensión del ser humano, individualista y sin empatía por el otro. Es necesario recordar que hay otros valores más importantes y debemos trabajarlos, como el amor, la fraternidad, la justicia, la justicia social, la solidaridad, el trabajo, la equidad, el respeto, la fidelidad a la palabra dada, la honestidad, la prudencia, la familia, el sentido de responsabilidad, la resiliencia, el sentido común, la verdad y tantos otros valores.
Convivimos con personas que cada día salen a buscar el peso para que su familia tenga para comer, a esas personas no podemos pedirles nada y también con otras que tienen abundancia monetaria pero sumidos en el egoísmo y su gran ego que les impide ver las necesidades del otro. Lo que produce una sociedad fragmentada, dividida y con escasa capacidad de darse cuenta de lo que en verdad sucede.
Respecto de la información, recordemos que el fin último de la información es la verdad. Si bien hoy es difícil informarse bien porque abunda la información cargada de falsedad en los medios de comunicación clásicos y en las redes sociales. Peor aún son las noticias semi verdaderas porque generan la duda, ya sea porque la información tiene algunos puntos de verdad o porque la información no es completa o porque el comentario que se hace sobre la misma va en una línea diferente de la información que se brinda.
Esta situación deja perpleja a la sociedad y confundida. Lo que impide hacer un razonamiento lógico con sentido común. Lo que hoy se proclama como la pos verdad no es otra cosa que confirmar que mentir está bien, que no hay problema con eso. Hay también desde las más altas esferas gubernamentales un sistema cotidiano de eslogan mentirosos y números falsos que se publican como los índices de pobreza o el supuesto déficit cero para poner un ejemplo cotidiano. Es tan simple razonar esto, si hay déficits cero o si realmente la economía está creciendo ¿para qué el Estado necesita préstamos?. La corrupción en el manejo de las cuentas del Estado es pavorosa tanto en el Estado Nacional, como Provincial y Municipal. A lo que debemos agregar la bicicleta financiera, que genera una gran concentración de dinero en pocas manos, sin generar producción, ni trabajo. Por otro lado, solo unas pocas grandes empresas se quedan con todo, lo que genera más desigualdad. Ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Con la tendencia de desaparecer la clase media.
La historia reciente que está en carne viva nos muestra que la corrupción no es solamente económica, unos pesos o dólares que se pasan en sobres o por debajo de la mesa; sino que la mayor corrupción es la impunidad. Que tiene una fuerte carga ideológica. La derecha es completamente impune en nuestro país, salvo el juicio a las juntas y los juicios de lesa humanidad que los impulsaron Raúl Ricardo Alfonsín y Néstor Kirchner. Miremos a nuestro alrededor, vemos a Macri viajando por el mundo, sin dar una explicación del endeudamiento que generó durante su gobierno. A Caputo , el endeudador serial, a Milei rifando nuestro país.
En el Chaco la avidez por la plata de la mayoría de los funcionarios es visible a simple vista. En nación lo que se denomina popularmente el 3%, un sistema de coimas, el caso Adorni, el diputado que era financiado por narcos, el ex senador que traía dólares desde el Paraguay, el caso libra y la compra del voto de Senadores y Diputados son apenas lo que sabemos de un aparato corrupto sin valores.
En el ámbito privado no es menor la corrupción, establecida como estafa, cheques sin fondos, precios desorbitantes, salarios irrisorios, largas horas de trabajo a menudo sin descanso en los feriados, evasión impositiva y sigue la lista.
Observemos la sociedad común, la que trabaja todos los días y tiene un sueldo mensual, o los que son obreros, tienen oficios, y no pueden sobreponerse porque en la calle no hay plata que alcance, no solo para llegar a fin de mes. Algunos llegan a mediados del mes, en otros casos se pagan las cuentas (sufriendo un aumento brutal en los servicios del Estado) y recomienza el circulo vicioso de endeudamiento, las tarjetas de crédito antes usadas para invertir hoy son utilizadas por una inmensa mayoría para financiar el pago de las facturas de secheep, que el Estado Provincial promueve en tres cuotas, como si esto fuera de una potente ayuda al ciudadano, produciendo una bola de nieve cada vez más pesada; porque además son utilizadas para comprar los alimentos y finalmente elegir que medicamento podrá adquirir para continuar o empezar un tratamiento. Esto es particularmente grave en los niños y niñas y en los adultos mayores, que son los sectores más vulnerables de la sociedad y que genera muertes por desnutrición o falta de medicamentos. Tema aparte es el abandono del Estado a las personas con discapacidad, que en muchos casos compromete la vida y los enfermos oncológicos que quedaron a la deriva. Aun cuando la justicia se pronuncia sobre el derecho a la salud, que recordemos es un derecho humano.
En Sáenz Peña disminuyo el delito callejero en el centro de la ciudad por las cámaras de seguridad, pero el delito se trasladó a los barrios, es una guerra de pobres contra pobres.
Volviendo al inicio de este escrito, estas Pascuas deberían ser una oportunidad insoslayable para trabajar personalmente y en familia la espiritualidad que nos haga resignificar el valor de la vida. Ejercitar el reconocimiento del otro como persona, sea cual sea su situación. La Esperanza entendida como la convicción y certeza, que es posible tomar conciencia que una sociedad mejor y más justa es posible, pero depende de cada uno y de todos sin excepción. ¡BUENAS PASCUAS!!!