La madre calificó la situación como inaceptable y aclaró que su reclamo no tiene motivaciones personales ni familiares, sino que apunta a exigir condiciones mínimas, dignas y seguras de atención para los niños internados en Neonatología.
Lo más grave del caso es que, ante la ausencia de una respuesta inmediata por parte del Estado, fue una madre quien terminó resolviendo una emergencia que debería haber sido atendida por las autoridades sanitarias. Frente al calor extremo y la falta de soluciones, decidió iniciar una colecta solidaria para comprar ventiladores.
De acuerdo a lo que ella misma informó, en pocas horas logró reunir alrededor de 300 mil pesos, dinero con el que adquirió 10 ventiladores de pie, que fueron destinados a distintas salas del hospital para aliviar la situación.
El episodio generó indignación y volvió a instalar una pregunta incómoda: ¿cómo puede ser que en pleno verano una sala de Neonatología funcione sin aire acondicionado y dependa de la solidaridad de una madre para garantizar condiciones básicas?
Mientras el sistema sanitario muestra falencias estructurales, el reclamo deja al descubierto una realidad alarmante: en áreas donde se atiende a los pacientes más vulnerables, el Estado llega tarde o directamente no llega.
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