Mundo América Latina repudia el operativo de Trump en Venezuela y advierte por una escalada regional
03/01/2026
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Entre las excepciones está la mirada de Milei.
Al igual que los principales líderes europeos, la Organización de las Naciones Unidas y un bloque mayoritario de legisladores demócratas de Estados Unidos, la mayoría de los presidentes latinoamericanos reclamó contener la crisis en Venezuela y cuestionó con dureza el operativo militar ordenado por Donald Trump para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
El rechazo regional fue casi unánime. Gobiernos de distintos signos políticos coincidieron en señalar que la intervención constituye una violación flagrante del derecho internacional, desconoce acuerdos multilaterales vigentes y sienta un precedente peligroso de intervención armada en América Latina.
Sin embargo, hubo dos excepciones explícitas que rompieron el consenso: el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el mandatario argentino, Javier Milei, quienes celebraron el despliegue militar estadounidense en Caracas, alineándose sin matices con Washington.
La conmoción no se limitó a Venezuela. Colombia amaneció en estado de alerta, con reportes oficiales de “actividad aérea inusual” y detonaciones perceptibles desde zonas cercanas a la frontera. Horas después, el presidente Gustavo Petro ordenó la movilización de tropas colombianas hacia el límite con Venezuela y calificó la acción de Estados Unidos como una “agresión directa a la soberanía latinoamericana”.
Petro advirtió además que el operativo puede derivar en una crisis humanitaria de gran escala, con desplazamientos forzados, colapso institucional y un aumento de la violencia en toda la región andina.
El resto de los países latinoamericanos también se expresó, no sólo respecto de la detención de Maduro y Flores, sino —principalmente— sobre los métodos utilizados para concretarla. Cancillerías y presidencias alertaron que la normalización de operaciones militares extraterritoriales reinstala una lógica de intervención que América Latina creía superada.
Mientras Washington defiende la operación como un “acto de seguridad hemisférica”, el mapa político regional deja en evidencia una fractura profunda: de un lado, quienes exigen respeto al derecho internacional; del otro, un reducido grupo de gobiernos que avala una intervención armada sin respaldo legal, aun al costo de desestabilizar a todo el continente.
El presidente colombiano desafió abiertamente a Donald Trump y advirtió que está dispuesto a empuñar un arma para defender la soberanía nacional. En el marco de la captura de Nicolás Maduro, Petro acusó a Estados Unidos de actuar como potencia ocupante y empujar a América Latina hacia un escenario de guerra.
Guterres habló de un “precedente peligroso”, mientras el organismo teme una escalada regional, violaciones a los derechos humanos y una legalización de la fuerza como método de cambio de gobierno.
El reclamo se realizó a través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores. Las autoridades asiáticas calificaron el hecho como una “clara violación del derecho internacional”.
El presidente de Estados Unidos anunció que su país “gobernará” Venezuela tras una operación militar que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, y dejó en claro el control directo del petróleo venezolano.
Según el presidente estadounidense, el mandatario venezolano fue detenido durante un operativo nocturno y trasladado fuera del país para ser juzgado en Nueva York por cargos de narcoterrorismo. Caracas denuncia una agresión militar y declara el estado de conmoción exterior.