La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos agregó un elemento incómodo para todos los actores: recordó que, aun en medio de la crisis por la intervención estadounidense, los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el chavismo no quedan anulados ni olvidados. La ONU advirtió que la captura de Maduro no borra años de ejecuciones extrajudiciales, torturas y represión documentadas, y que la rendición de cuentas sigue siendo obligatoria, sin importar quién controle el poder.
Finalmente, el organismo internacional volvió a insistir en una postura que choca de frente con la lógica militar: no hay salida sostenible sin diálogo político inclusivo. Para la ONU, imponer un cambio de régimen por la fuerza externa no garantiza democracia, sino que abre la puerta a mayor inestabilidad, fragmentación institucional y conflictos prolongados.
En este clima de extrema tensión, el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para una sesión de urgencia, luego de que las autoridades venezolanas denunciaran formalmente una “agresión militar”. El debate promete ser explosivo: de un lado, el argumento de la “liberación”; del otro, el temor a que el mundo ingrese en una nueva era donde la ley del más fuerte sustituya al derecho internacional.
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