Chaco Renunció docente de Chaco a su cargo de director: "Nos obligan a mentir con la comida escolar” dijo
05/04/2026
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Marcelo Alvarenga dejó su cargo en El Impenetrable chaqueño y expuso un sistema que, según afirmó, fuerza a falsear menúes por falta de fondos reales.
El director Marcelo Alvarenga renunció a su cargo y lanzó una denuncia directa contra el sistema de comedores escolares: aseguró que los obligan a “mentir” en las rendiciones.
“No quiero ser cómplice de un sistema que te obliga a mentir con menúes inexistentes”, escribió en Facebook.
Según explicó, el Estado destina $800 por alumno, monto que no alcanza. Sin embargo, si las rendiciones no coinciden con los parámetros oficiales, son rechazadas, lo que —según denunció— empuja a presentar informes alejados de la realidad.
También cuestionó los valores fijados:
Mate cocido con leche y pan: $230
Estofado con fideos, pan y fruta: $570
Y advirtió que ni siquiera se contemplan gastos básicos: “¿Pretenden que usemos utensilios sin higienizar? ¿Quién limpia baños y salones?”
UN SISTEMA BAJO SOSPECHA
La denuncia pone el foco en un esquema que, según el propio director, funciona más en los papeles que en la práctica, dejando a las escuelas en una situación límite para sostener el servicio alimentario.
“NO VOY A JUGAR CON EL HAMBRE DE LOS CHICOS”
Alvarenga fue tajante al explicar su decisión:
“Pude perder salario, pero no voy a tolerar que jueguen con la necesidad de los niños”.
SILENCIO OFICIAL Y CRECE LA POLÉMICA
Hasta ahora no hubo respuesta oficial. La denuncia deja una pregunta incómoda y urgente:
¿los comedores funcionan en la realidad o solo en los papeles?
Mientras el discurso oficial intenta llevar calma, la realidad muestra señales de desgaste dentro de la fuerza. En una semana, tres efectivos decidieron dar un paso al costado.
El ex efectivo Alberto Tévez hizo estallar las redes con una renuncia cargada de bronca: denunció sueldos de miseria, aumentos “insultantes” y un sistema que —según afirmó— obliga a elegir entre servir o sobrevivir.
En silencio, pero con una carga política cada vez más evidente, el Chaco volvió a poner en marcha una de sus experiencias productivas más disruptivas: la novena cosecha de algodón agroecológico.