“No quiero ser cómplice de un sistema que te obliga a mentir con menúes inexistentes”, escribió en Facebook.
Según explicó, el Estado destina $800 por alumno, monto que no alcanza. Sin embargo, si las rendiciones no coinciden con los parámetros oficiales, son rechazadas, lo que —según denunció— empuja a presentar informes alejados de la realidad.
También cuestionó los valores fijados:
Mate cocido con leche y pan: $230
Estofado con fideos, pan y fruta: $570
Y advirtió que ni siquiera se contemplan gastos básicos: “¿Pretenden que usemos utensilios sin higienizar? ¿Quién limpia baños y salones?”
UN SISTEMA BAJO SOSPECHA
La denuncia pone el foco en un esquema que, según el propio director, funciona más en los papeles que en la práctica, dejando a las escuelas en una situación límite para sostener el servicio alimentario.
“NO VOY A JUGAR CON EL HAMBRE DE LOS CHICOS”
Alvarenga fue tajante al explicar su decisión:
“Pude perder salario, pero no voy a tolerar que jueguen con la necesidad de los niños”.
SILENCIO OFICIAL Y CRECE LA POLÉMICA
Hasta ahora no hubo respuesta oficial. La denuncia deja una pregunta incómoda y urgente:
¿los comedores funcionan en la realidad o solo en los papeles?
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